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Cierre del 49 Congreso Internacional de Fe y Alegría

Lucila Cerrillo y Gehiomara Cedeño
Equipo de Educación Popular I Fe y Alegría Internacional


El pasado 19 de Marzo de 2025 se ha dado por concluído el Congreso de Fe y Alegría que tuvo como objetivo: Reflexionar en torno a los desafíos de la Educación Popular, profundizando en las pedagogías y prácticas educativas para generar acciones movilizadoras, que nos permitan la concreción de proyectos educativos que garanticen el derecho al aprendizaje y así seguir cristalizando sueños de transformación social.

Impacto en cifras

El Congreso Internacional de Fe y Alegría en Quito, Ecuador ha sido el encuentro del Movimiento convocado a pensar y debatir sobre los desafíos y oportunidades de la Educación Popular y desde ahí el proceso gradual y colectivo para escuchar sus voces, construir pensamiento y afirmar su palabra.

El potencial de Fe y Alegría reflejado en su Congreso Internacional Desafíos y Oportunidades de la Educación Popular, desde la mirada de Silvia Schmelkes quien participó como ponente y fue lectora crítica de los resultados del Congreso en la Revista del Congreso.

Excepcional por sus 70 años de historia, por sus dimensiones, pero sobre todo por su opción por los vulnerados, por los pobres, en frontera, en contextos de exclusión, reconociendo y valorando la diversidad, siempre contextualizando sus propuestas. Excepcional también por su postura ético-política, por su convicción de que aprender es un derecho, no es un privilegio, ni una dádiva.

 

El  potencial de Fe y Alegría radica en que trabaja en tres planos, relacionados entre sí. El primero y fundamental, el plano de la acción educativa concreta, donde día a día se profundiza, porque se vive y reflexiona su filosofía educativa. El segundo es el plano regional o nacional, en el que se busca impactar en las políticas públicas educativas, pero siempre a partir de la experiencia, de lo vivido y de lo probado. Y el tercero es el global, que busca cimbrar a la comunidad educativa toda provocando la toma de conciencia sobre el derecho a aprender y exigiendo acciones públicas en consecuencia.

 

Como Movimiento, Fe y Alegría se deja cuestionar continuamente. Es interpelada por los desafíos del mundo contemporáneo. Y también es interpelada desde dentro, por su propia diversidad. Su potencial también radica en este dinamismo.

 

Nada hay en el mundo como Fe y Alegría. Su excepcionalidad, su potencial, su dinamismo, le dan un carácter profético. Constituyen su identidad hacia dentro. Pero también definen su imagen hacia fuera.

 

En el diálogo de saberes frente a los Desafíos educativos y sociales, lo que destaca es la cultura de la escucha que cultiva Fe y Alegría y que se manifiesta en la organización del Congreso como proceso para la generación de pensamiento Colectivo. Escuchar a las juventudes, a las comunidades de aprendizaje, a las educadoras y educadores, a las coordinaciones de los equipos de los países, le da contenido al quehacer educativo. Escucharles nos permite definir algo central para Fe y Alegría: la calidad educativa.

 

Sobre las Acciones Movilizadoras vemos la Palabra y la Acción de Fe y Alegría por la transformación. El compromiso de Fe y Alegría es con el derecho a aprender de los sectores marginados, excluidos, de los más vulnerados de la sociedad. Esto lo procura hacer todos los días con las niñas, niños, juventudes y personas adultas, ofrecer una educación de calidad, con inclusión y equidad. Pero ahí no termina su servicio y misión educativa. Es justamente porque ha demostrado que es posible ofrecer educación de calidad con equidad a los excluidos que tiene algo que decir – que exigir – a los gobiernos nacionales. Su carisma, que ahora se concretiza también en la Campaña Mundial por el Derecho a Aprender, consiste en cimbrar los sistemas educativos del mundo para que piensen en clave de equidad.

 

Sobre las oportunidades de incidencia e impacto de Fe y Alegría, a todos los niveles. Hacia dentro del Movimiento:

Identificar como oportunidad, enriquecer y engrosar el contenido de su forma de hacer educación popular: desde caracterizar a los sectores con los que se trabaja y los poderes que los oprimen, las ideologías que les son impuestas, las distintas desigualdades que se interseccionan y acumulan en su vida, los derechos que les son vetados; hasta las acciones educativas que los emancipan para desarrollar su criticidad, construir lo común –los colectivos, las comunidades-, desnaturalizar la realidad. Interesa también la construcción de una relación con las y los otros distinta a la que se da en las sociedades en las que vivimos: respetuosa de la diversidad, afectuosa, inspirada en la ética del cuidado. Esta relación supone también la indignación por el sufrimiento y por lo que lo causa: las desigualdades, la pobreza, el deterioro ambiental y las crisis que provoca, el clasismo, el sexismo y el racismo. Toca analizar cómo los principios fundamentales del modelo de Fe y Alegría se concretan de manera transversal en las muy diversas realidades en las que se desenvuelve. Estos principios son: integralidad, calidad, inclusión, equidad, igualdad de género, interculturalidad, criticidad, compromiso con la acción transformadora.

 

Una gran oportunidad del Movimiento hacia fuera. Fe y Alegría tiene todo esto que aportar al mundo. La gran oportunidad, que ya comienza a asumirse con la Campaña por el Derecho a Aprender, es justamente la de enseñarle al mundo cómo se hace una educación equitativa, inclusiva y con calidad, y cómo se hace en distintos contextos y con diferentes poblaciones siempre respetando y valorando la diversidad. 

 

Las alianzas aquí resultan clave. Dar a conocer a Fe y Alegría, su filosofía, su mística y sus logros, en ambientes de diversa naturaleza (académicos, políticos, multilaterales), así como el trabajo en red, los lazos con otras y otros con propósitos similares, al interior de las redes de la Compañía de Jesús, a lo externo, con organismos y agencias internacionales, el apoyo de organizaciones como la UNESCO y UNICEF, no pueden más que darle fuerza a esta creciente presencia de Fe y Alegría en el mundo. Los gobiernos y las sociedades necesitan descubrir lo que Fe y Alegría tiene que ofrecerles.

 

Al igual que para mí, espero que para ustedes esta reflexión colectiva del Movimiento sea un impulso e inspiración para la acción educativa cotidiana por el Derecho a Aprender.

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